HIJOS DE BABEL EN LA MEMORIA. Esa nostalgia anticipada que acompaña los deseos que parecen imposibles escoltó a Claudia Oñate la mañana que asistió al escrutinio de los productores de ‘Hijos de Babel’, el concurso musical para inmigrantes de Televisión Española. La inmigrante no logró convencer a un jurado que le recordó los altibajos que marcaron su proceso de formación a lo largo de las ocho semanas que duró el reality. En la final, quedó en quinto lugar. Han pasado tres años desde entonces y la ecuatoriana que nació en Chone pero que creció en la Avenida del Ejército de Portoviejo alista su despegue definitivo con una nueva imagen y el primer disco a punto de salir al mercado.
DEFENSORA DE SUS RAÍCES. Detrás de este trabajo se encuentra la labor de uno de los mejores productores de España, Carlos Quintero (ha trabajado con Chenoa, Carlos Baute, Operación Triunfo, etc.). La promoción de este álbum (su lanzamiento está previsto para antes de 2010) comenzó en Ecuador con la presentación de los sencillos “Usted” (inédito) y “A mi lindo Ecuador”. Este último tema, una suerte de himno nacional, suena con nuevos acordes. Y Claudia, residente en Barcelona, no defrauda. En total, el disco contiene diez canciones. Cuatro de ellas son un homenaje a la tierra en que nació esta madre entrada en la treintena y amante de la bossa nova: Vasija de barro, Chola cuencana y Pobre corazón (Llaqui Shungulla), interpretada en quichua. El resto de temas llevan su rúbrica. “Hablan de emociones, de experiencias vividas, reencuentros y separaciones, en el que podrán verse identificadas muchas personas”, explica Claudia en el estudio de Quintero, emplazado en el centro de Madrid. Llevan trabajando desde junio. El guitarrista José Encinas ejerció de Celestina en esta relación que ha dado como resultado un disco potente cargado de “amor, pasión y entrega”.
UNA APUESTA DIFERENTE. Hijos de Babel fue una escuela que le permitió iniciar la búsqueda de un estilo propio. Ese sello que hoy impregna este álbum (su título aún no está definido) fusiona sonidos europeos con otros más étnicos. “Hemos tratado de ligar el bagaje tan rico que arrastra su cultura a una versión más estilizada, lo que se traduce en un repertorio más cercano a su naturaleza”, explica Quintero. A eso hay que añadirle su voz, “con mucho carácter e identidad”.
El productor augura solo éxitos porque el resultado “es único, no hay un símil en el mercado discográfico”. Esto se complementa con la imagen que proyecta. El responsable: Rubén Darío Márquez (trabajó con Davis Bisbal, Rosario, Chayanne…). El venezolano lo define con una frase, “tiene el andar europeo pero con el poncho de allí”. El público dirá la última palabra. “Ella es una leona para defender su trabajo”, sentencia Quintero.
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